El hermano amable




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Plegaria al acostarse


El padre de la humanidad




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Plegaria del alba


Ya soy mayor, mamá أنا صرت كبيراً يا ماما



Ana surtu kabiran ia mama

Ya soy mayor, mamá

Ha ana akbaru 3aman 3aman

Y me hago mas mayor año a año

Fi raudati alqa ashabi

En la guarderia alcanzo a mis amigos

Mubtasiman ua arudu salaman

Sonriente y devolviendo el saludo

Fauqa as sadri adummu kitabi

Sobre el pecho estrecho mi libro

Wa bi kafi ahmilu aqlaman

Y en la palma de mi mano llevo mis lapices

Wa mu3alimati farihati lamma

Y mi profesora se alegra cuando

Fir raudati ahsantu kalama

En la guarderia mejoro mis palabras

Sami3atni ahfathu ashari

Me oye memorizar una poesia

Wa ratani arsamu a3alaman

y me ve dibujar mis tareas

Rasimati li fi daftari nayaman

Me dibujó en mi cuaderno unas estrellas

Farihani yidan ia mama

Me hizo muy contento, mamá

Wa kani a3ataitu uisaman

Y me gané una condecoración

Plegaria del crepúsculo


Como Allah creó el Universo




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El profeta Ibrahim (Abraham)



El Profeta Ibrahim (Abraham)


Abraham fue un gran profeta. Cuando era joven vivía entra gentes que rehusaban adorar a Dios y adoraban en su lugar otras cosas, como los ídolos que habían hecho con sus propias manos. En una ocasión, Abraham le dijo a su padre:-“¿Tomas acaso a estos ídolos por dioses? Si lo haces entonces tú y tu gente estáis extraviados-“

Abraham sabía que no era correcto adorar ídolos, porque iba en contra de la voluntad de Dios.


Dios le había enseñando además muchas otras cosas a Abraham. Una noche, por ejemplo, Abraham vio una estrella brillante en el cielo y dijo: -“¡Ese es mi Dios!"- Pero cuando la estrella desapareció, Abraham comprendió que la estrella, no era Dios.


En otra ocasión, Abraham vio la luna que brillaba intensamente en el cielo por la noche, y de nuevo dijo: --“¡Ese es mi Dios!"-Pero cuando la luna desapareció, Abraham comprendió que la luna no era Dios.


Por fin, vio al sol brillante que salía por la mañana y dijo, -“¡Este debe ser mi Dios porque es la cosa más grande que hay en el cielo¡”-. Pero cuando llegó el atardecer, Abraham comprendió una vez más que éste no era Dios, pues Dios es Eterno. Abraham dijo entonces: -“Oh gente mía, soy libre de vuestra culpa al adorar a otros dioses aparte de Dios. Con firmeza y sinceridad vuelvo mi rostro a Aquel que creó los cielos y la Tierra, y nunca adoraré a otra divinidad excepto a Dios”-. Abraham, entonces, quería adorar sólo a Dios;


Aquel que es el Creador de todas las cosas. Porque Dios había creado las estrellas, el sol y la luna. Dios es el Señor de los mundos.


Abraham fue a las gentes y les dijo que debían adorar sólo a Dios. Porque es Dios Quien ha creado las estrellas, el sol y la luna. Dios ha creado también las plantas, y los animales como alimento. El sol, la luna y las estrellas no producen nada de comer. Dios ha hecho la Tierra para que la gente pueda vivir en ella. Por tanto, la gente debe apartarse de sus falsos dioses y adorar a Dios, y hacer siempre el bien.


Abraham les habló de todas las cosas y les dijo además a su padre y a su gente: --“¿Qué son esas imágenes a las que sois tan aficionados?”- “-Nuestros padres las adoraban”-, respondieron. –“Vosotros y vuestros padres, habéis estado todos extraviados”-, contestó Abraham. Entonces les informó de que debían adorar sólo a Dios, que había creado todas las cosas.


Abraham tenía también un plan para deshacerse de los ídolos. Cuando la gente estaba fuera, Abraham destrozó todos sus ídolos e imágenes. Pero dejó intacto al más grande de todos los ídolos. Cuando la gente descubrió que todos sus ídolos fueron destruidos y hechos pedazos, se pusieron muy enfadados. –“¿Quién ha hecho esto a nuestros ídolos?”-, gritaron.


Entonces, algunos de ellos recordaron haber oído a Abraham hablar en contra de sus ídolos. Así que trajeron a Abraham y le preguntaron: -“¿Fuiste tu el que hizo esto a nuestros dioses, Abraham?”- El respondió: -“No, fue el mayor de todos ellos el que lo hizo. ¿Porqué no les preguntáis, si es que saben hablar perfectamente?”-


Al oír esto, los idólatras sintieron vergüenza. –“Tu sabes bien que no pueden hablar”-, dijeron a Abraham. –“¿Adoráis entonces cosas que no os benefician ni os hacen daño?”-, les preguntó Abraham.


Al oír esto, la gente se enfadó aún más. Como venganza, arrojaron a Abraham a una hoguera. Abraham podía haber salido con graves quemaduras, o quizás haber muerto. Pero tenía la ayuda de Dios.


Dios enfrió el fuego y Abraham no se quemó nada.


Tiempo después, Abraham dejó a esa gente idólatra y se fue a otro país. Cuando era un anciano tuvo dos hijos varones, Ismael e Isaac. Los dos eran hombres justos y honestos, y ambos fueron profetas de Dios. Un hijo de Isaac, llamado Jacob, también fue profeta. Como podéis ver, Abraham y sus hijos fueron muy bendecidos por Dios.


Pero antes, Abraham tuvo que atravesar una gran prueba. Un .Ángel se le apareció y le dijo: -Tienes que sacrificar a tu único hijo-. Abraham se puso muy triste al oír esto, pero de todas maneras, sabía que Dios le había dado una orden y él tenía que obedecerla. Pero antes de nada, le preguntó a su hijo si estaba conforme. El hijo era bueno y piadoso, y consoló a su padre y le dijo tranquilamente: -Querido padre, si Dios lo ha ordenado tienes que obedecer, así que sacrificarme. No temas: con la ayuda de Dios, seré valiente.


Lleno de tristeza, Abraham se dispuso a matar a su hijo. Pero antes de que lo hiciera, oyó una voz: -Has demostrado tus buenas intenciones-, le dijo la voz a Abraham -con esto basta-. Has cumplido ya la voluntad de Dios.


Así se salvó el hijo de Abraham, y éste comprendió que Dios le había estado probando. Por supuesto, Abraham se llenó de alegría por no tener que matar a su hijo. Ambos dieron gracias a Dios y en su lugar sacrificaron a un animal, tal como Dios había ordenado.


Para recordar esta ocasión los musulmanes celebramos este día todos los años, y como hicieron Abraham y su hijo, sacrificamos un animal. Esto nos recuerda que Dios puso prueba a Abraham para ver si realmente le obedecería. El Profeta Abraham pasó la prueba y nosotros lo celebramos en recuerdo de esto. Al igual que el Profeta Abraham, nosotros también compartimos la carne del animal sacrificado. con los pobres y con nuestros amigos. En esta ocasión, también agradecemos a Dios todo lo que nos ha dado y la lección que nos ha enseñado con la salvación del hijo de: Abraham.


Más tarde, Abraham y su hijo Ismael construyeron la Ka’ba en Makka, y en aquella ocasión rezaron: Oh Dios, acoge esta casa en Tu gracia y ayúdanos a nosotros y a la gente que viene a nosotros para que seamos verdaderamente buenos musulmanes.


Dios oyó esta oración, bendijo la Ka’ba y la ciudad de, Makka. Hasta hoy día, los Musulmanes de todo el mundo vuelven y se ponen en la dirección a la Ka’ba en Makka cuando rezan. De todo el mundo llegan los Musulmanes al Ka'ba durante el tiempo de la peregrinación. Vienen a pié, en camellos, en coches y en aviones. La Ka’ba es la casa de la oración más antigua que Dios tiene sobre la Tierra. En La Ka'ba, todos los Musulmanes rezan juntos a Dios, y esto incluye a todos los que vivieron antes que nosotros, a todos los que viven hoy y todos los que vivirán en el futuro.

plegaria al comenzar una obra


AISHA Y EL PUERCOESPÍN


AISHA Y EL PUERCOESPÍN.
Un día, mientras Aisha estaba de excursión con su familia, fue a dar un paseo. Le gustaba mucho la zona verde por donde paseaba. De repente, se fijó en una bola cubierta de afiladas púas. “Menos mal que no te he pisado, sino me hubiese hecho mucho daño con tus púas”, se dijo. Entonces, para su asombro, la bola se desenrolló muy despacio y le habló:
“Tienes razón, Aisha”, dijo. “Soy un puercoespín y te podía haber hecho daño con mis púas, incluso sin querer.”
“¡Aquí hay un puercoespín!”, exclamó Aisha feliz. “¿Por qué tienes el cuerpo cubierto de púas?”
“Dios me las dio para protegerme de mis enemigos”, explicó el puercoespín. “Cuando estoy en peligro, me hago una pelota y las púas me protegen.”
“Sé que algunos animales hibernan. ¿Tú lo haces?”, le preguntó a su nuevo amigo.
El puercoespín asintió: “No puedo decir que me guste mucho el frío. Tan pronto la temperatura baja hasta los 13 grados en invierno, me voy a dormir. Dios Todopoderoso hace que duerma durante todo el invierno y me despierta cuando llega la primavera. Resultaría imposible que yo solo hubiese pensado que las condiciones del invierno podrían ser tan duras que sería mejor hibernar para seguir vivo. El Corán dice:
“Y entre Sus portentos está vuestro sueño, de noche o de día, así como vuestra [capacidad para ir en] búsqueda de algo de Su favor: ¡ciertamente, en esto hay en verdad mensajes para una gente que [está dispuesta a] escuchar!”(Sura 30:23 Los bizantinos.)
“Sabes”, continuó diciendo, “como a todos los seres vivos, Dios nos dice cuándo es la mejor época para buscar comida.”
Aisha meditó un rato: “En un documental, vi a uno de vosotros peleando con arrojo con un enorme león. ¿Cómo es que no tenéis miedo de los leones?”
Su amigo contestó: “Gracias a estas púas, que Dios me ha proporcionado como una bendición, puedo enfrentarme sin temor incluso al más peligroso de mis enemigos. Cuando me ataca un león, primero me echo a correr. De repente, paro en un buen lugar, elevo un poco la parte posterior de mi cuerpo y dirijo mis púas hacia él. Si el león intenta morderme, éstas se clavan en su boca y mejillas y abre heridas que no puede curar.”
“Con el tiempo, llega el momento en que el león no puede ingerir ningún alimento y muere. Por supuesto, esto sucede gracias a la inteligencia y la técnica de lucha que Dios Todopoderoso me ha dado. Es Él quien me creó y me dotó de las mejores características para que siguiera vivo.”
“Tienes razón, hermano puercoespín”, asintió Aisha fijándose más detenidamente en las púas de su cuerpo.
“Cada vez que veo a los animales y observo la variedad que Dios ha creado, me doy cuenta de Su grandeza y de la maravilla de Su creación. Gracias por una charla tan agradable”, dijo la niña mientras regresaba para reunirse con su familia antes de empezaran a preguntarse dónde había ido.
“Adiós, amiga”, gritó el puercoespín.

اشرح قلبي بالإيمان Ensancha mi corazon



اشرح قلبي بالإيمان
ishrah qalbi bil imam
ensancha mi corazón con la fe
وأنر دربي يا رحمن
ua anir darbi ia rahman
e ilumina mi camino Oh Misericordioso
ربي إنّك أنت الهادي
rabbi innaka antal hadi
mi Señor tu eres el Único
في كل زمن ومكان
fi kulli zamanin ua makan
en todo tiempo y en todo lugar
إيماني بك سرّ وجودي
iman bika sirru uyudi
mi fe por ti alegra mi existencia
عند قيامي عند قعودي
3inda qiami 3inda qu3udi
cuando me levanto cuando me acuesto
أو بصيامي لك وسجودي
au bisiami laka ua suyudi
y en mi ayuno y en mis postraciones
يا مبدع خلق الإنسان
ia mubdi3u jalqul insan
oh Tu Creador de la humanidad
كيف يسير الكون الشاسع
kaifa iasirul kaunush shasa3
¿como podria girar el universo lejano?
كيف ينير القمر الطلع
kaifa iunirul qamarut tala3a
¿como podria brillar la luna saliente?
كيف يطير الطير الوادع
kaifa iatiru at tairul uada3
¿como podrian volar las aves migratorias?
لو لا فضلك يا منان
lau la fadlika ia manan
si no fuera por tu favor Oh Bienhechor
أنت البرئ أنت القاهر
antal bariu antal qahir
tu eres el Justo tu eres el Victorioso
أنت الباسط أنت القادر
antal basitu antal qadir
tu eres el Supremo tu eres el Dadivoso
أنت الواهب أنت الناصر
antal uahibu anta an nasir
tu eres el Generoso tu eres el Victorioso
ارحمنا يا ذا الإحسان
irhamna ia dhal ihnsan
tennos misericordia tu que posees todo el beneficio

AHMAD Y LA RANA VERDE

AHMAD Y LA RANA VERDE.
Ahmad fue de pesca con su padre a un lago el fin de semana. Mientras éste preparaba las cañas, Ahmad le pidió permiso para echar un vistazo por los alrededores. Su padre se lo dio, con la condición de que no se alejara mucho.
Ahmad echó a andar entre los matorrales de la orilla. De repente, una rana saltó de entre los arbustos y aterrizó en una piedra justo delante de él.
“¡Casi me pisas!”, se quejó la rana.
“Lo siento”, dijo Ahmad. “Tienes el mismo color que las hojas, por eso no te he visto, ranita. Me llamo Ahmad y estoy dando un paseo.”
La rana sonrió: “Encantada de conocerte, Ahmad. Es normal que no me vieras. Vivo en estos arbustos y mi color es como el de las hojas; de esta manera, mis enemigos no me ven y me puedo esconder de ellos muy fácilmente.”
Ahmad reflexionó un poco: “Sí, pero, ¿qué pasa si te ven? ¿Qué haces?”
“Si te fijas atentamente”, dijo la rana levantando una pata, “verás unas membranas entre mis dedos. Cuando salto, los abro de modo que puedo planear en el aire. A veces puedo volar hasta 12 metros de un salto.”
“¿Y qué ocurre cuando quieres aterrizar?”, preguntó Ahmad.
“Uso mis patas cuando vuelo y utilizo mis membranas para frenar, como si fueran un paracaídas”, le explicó la rana.
“Eso es muy interesante”, dijo Ahmad pensativo. “Nunca se me hubiera ocurrido que las ranas pudiesen volar.”
La rana sonrió: “Algunas especies de ranas pueden tanto volar como nadar. Es un don que Dios nos concedió. Él también hizo nuestros colores para que nos camuflásemos en los lugares en que vivimos, lo que nos permite sobrevivir. Si Dios no nos hubiese creado así, pronto nos habrían matado otros animales.”
Ahmad lo entendió: Las membranas que hay entre vuestros dedos os son necesarias para dar largos saltos. Yo no tengo porque no las necesito. Las necesidades de cada criatura son diferentes, ¿no es cierto?”
“Sí, tienes razón lo has explicado muy bien.”
Ahmad dijo: “Dios nos creó de la mejor forma posible para hacer nuestra vida más fácil. Deberíamos estarle muy agradecidos por ello.”
“Tienes razón otra vez, Ahmad”, asintió su amiga. “Nuestro Señor ha creado a todos los seres vivos en consonancia con el ambiente en que viven. Nos dio todo lo que necesitamos desde el día en que nacimos.”
“Sí”, dijo Ahmad. “Ahora me tengo que ir, ranita, porque mi padre se estará preguntando qué me ha pasado. Me ha gustado mucho hablar contigo. Si vengo otro día, te haré una visita.”
“Estaré esperándote. Encantada de conocerte. Adiós, Ahmad”, croó la rana a la vez que saltaba de vuelta entre los arbustos y desaparecía.
LAS PATAS CON MEMBRANAS DE LAS RANAS.
Una de las criaturas más sorprendentes que Dios ha creado es un tipo de rana que vive en las selvas vírgenes. La peculiaridad más sobresaliente de esta pequeña rana, que tiene unas patas delgadas y membranas entre sus dedos, es que puede volar planeando. Cuando se lanza desde los árboles, utiliza sus patas como si fuesen paracaídas para amortiguar la caída. Al extender las membranas, dobla la superficie de su cuerpo. Las ranas voladoras pueden planear en el aire hasta 12 metros antes de aterrizar en un árbol. Pueden controlar la dirección moviendo las membranosas patas y cambiando la forma de las mismas.

El Profeta Saleh


El Profeta Saleh

La gente de Zamud entre los que vivía el Profeta Saleh tenían bellos huertos. Había allí pozos, palmeras y árboles que se cargaban de frutos. Las casas de Zamud estaban excavadas en las rocas y en las montañas.

-Adorad sólo a Dios-, les dijo Saleh a su gente. No tenéis más divinidad que Dios, y por tanto debéis hacer el bien. Os estoy dando un buen consejo: Debéis creer lo que os digo, porque Dios me ha hecho Su Profeta.


Pero sólo aquellas gentes de Zamud que no fueran ni ricos ni poderosos creyeron e hicieron lo que decía el Profeta Saleh. Los ricos y poderosos de Zamud le dijeron a Saleh: No creemos lo que dices y no vamos a seguir tus consejos. No eres más que un hombre, igual que cualquiera de nosotros. Si dices la verdad, muéstranos un signo.


Saleh trajo una camella y les dijo: Esta camella será para vosotros un signo de Dios. Dejadla que paste en la pradera y que beba cuando esté sedienta. Pensad en lo bueno que Dios ha sido con vosotros y en todo lo que El os ha dado. Debéis evitar hacer el mal y causar daño en esta tierra. Si no lo hacéis, caerá sobre vosotros un castigo severo.


A pesar de las recomendaciones y la enseñanza de Saleh, la arrogante y poderosa gente de Zamud siguieron sin prestarle atención. En vez de dejar a la camella en paz que pastara en la pradera, hicieron algo muy cruel: le cortaron los tendones de las patas. Con esto desafiaron abiertamente las órdenes de Dios. Después llamaron a Saleh y le dijeron: Tráenos ahora el castigo del que nos has estado advirtiendo, o no creeremos que seas el Profeta de Dios.


El desastre con el que Saleh les había amenazado se produjo. Pasados tres días hubo un terremoto terrible y todos los malvados perecieron. Este fue su castigo por no obedecer a Dios.