Educar a nuestro niños en el estudio

testimonio de Fe

Los cinco pilares del Islam

El Islam tiene cinco pilares, como una casa: Decir la Chahada Rezar cinco veces al día Ayunar el mes de Ramadán Pagar el Zakat a los necesitados Ir en peregrinación a Makka.

Si los pilares son fuertes, la casa se sostendrá bien. Si todos los musulmanes hacen estas cinco cosas, el Islam será fuerte.

1. La Chahada (Testimonio de fe)

Hasan y Laila son hermanos y sus padres les han traído a vivir a este país.

A menudo, han oído hablar a los mayores sobre el Profeta Muhammad y sobre el Islam. Les han oído decir también: “Nosotros somos musulmanes”. Los niños han sentido curiosidad. Una vez, Hasan le preguntó a su padre: -“Cuando dices que somos musulmanes ¿qué quieres decir?”- Su padre le respondió: -“Quiero decir que seguimos el mensaje de Dios que le fue entregado al Profeta Muhammad por el ángel Gabriel y que está escrito en el Sagrado Corán”-.

Hasan y Laila habían oído ya hablar algo del Corán y del ángel Gabriel.

-“¿Qué es el Islam?”-, preguntó Laila.

-“Islam es nuestra fe”-, dijo su padre. –“Un musulmán que cumple sus obligaciones hace cinco cosas: dice la Chahada, reza cinco veces al día, ayuna el mes de Ramadán, da el Zakat a los pobres y va de peregrinación a Makka cuando ha ahorrado suficiente dinero para el viaje”-.

-“Eso suena como que hay que hacer un montón de cosas”-, comentaron Hasan y Laila.

-“Bueno”-, dijo su padre, -“no tenéis que aprenderlas todas de una vez, pero si le dedicáis un poco de tiempo cada día, podréis llegar a cumplir las cinco obligaciones, como todos los demás buenos musulmanes. Decir la Chahada, rezar cinco veces al día, ayunar en Ramadán, dar el Zakat e ir al menos una vez en peregrinación a Makka”-.

-“Hay algo que todavía no entiendo”-, dijo Hasan –“¿Qué es la Chahada?”- El padre sonrió y dijo a Hasan: -“No te preocupes. Hay algunas cosas que no entiendes todavía, pero pronto las aprenderás. También tú, Laila. Hoy empezaremos con la Chahada.-“Repetid ahora conmigo-“, dijo su padre, -"Ach hadu an la ilaha i'la Allah-“

Hasan lo repitió con su padre. -"Ach hadu an la ilaha i'la Allah-“

-“¡Yo ya lo se!”-, exclamó Laila: -"Ach hadu an la ilaha i'la Allah-“ .-“Muy bien”-, dijo el Padre, -“pero debéis saber también lo que significa. Significa: Declaro que no hay divinidad excepto Dios. Allah. Cuando dices esto, estás diciendo la Chahada. Nosotros, los musulmanes, sabemos que Allah es Dios y que no hay otros dioses aparte de EL. Allah es quien ha creado a todo el mundo. Allah ha creado todo lo que existe. Esto es lo que queremos decir cuando decimos: la ilaha i’la Allah. Estas palabras significan: -“No hay dios sino Allah en la lengua árabe, como nos ha enseñado el Profeta Muhammad”-.

-“Eso no es nada difícil”-, dijo Hasán.

-“¡Claro que no!”-, dijo el Padre, -“pero aún no hemos acabado. Eso es sólo la primera parte de la Chahada"-.

-“¿Y cómo es la segunda parte?”-, preguntó Laila con curiosidad.

El Padre le dijo muy despacito: -Wa ashhadu anna Muhammada-rasulu-lah"-.

-“Por favor”-, pidió Laila, -“dí las dos partes de la Chahada juntas otra vez”-.

-“Con mucho gusto”-, dijo el Padre: -“Ashhadu an la ilaha i'la lah, wa ashhadu anna Muhammad-rasulu-lah”-.

Laila fue la primera en intentarlo. –“Ash... Ash... Ash...--. Pero se atascó con las palabras y no pudo seguir.

-“iAshhadu!"-, exclamó Hasan.

Laila continuó: --Ashhadu an la ilaha i’la lah, wa ashhadu anna Muharnmad-rasulu-lah”-. -“¡Muy bien!"-, dijo el Padre. –“¡Ahora te toca a tí, Hasan!” Hasan dijo la Chahada sin ninguna falta. –“Ahora debéis saber también lo que significa en español. Significa: Declaro que no hay divinidad excepto Dios y declaro que Muhammad es el enviado de Dios”-.

Fuente:nurelislam

Uthman y su abuelo

Tan pronto como Idrees regresó de la escuela, fue corriendo a ver a su abuelo para preguntarle algo que le rondaba por la cabeza.
“Abuelo”, le dijo. “Quiero preguntarte algo.”
“¿Qué, Idrees?”, replicó el abuelo Uthman.
“Abuelo, en el autobús, una mujer le estaba contando a su amiga lo importante que es tener paciencia y cómo debería ser según la describe el Corán. ¿Puedes explicarme lo que quería decir, abuelo?”
El abuelo Uthman asintió: “La mayoría de la gente desconoce el verdadero significado de la paciencia o cómo debería comportarse una persona paciente. Algunos piensan que simplemente se trata de enfrentarse a las dificultades y frustraciones de la vida aguantándolas. Pero Dios nos enseña en el Corán que la verdadera paciencia es muy diferente a soportar algo.”
Idrees le hizo otra pregunta: “Entonces, abuelo, ¿cuál es la verdadera paciencia, según el Corán?”
“Sabes, Idrees”, respondió el abuelo, “la manera de ganarse el favor, amor y agrado de Dios consiste en obedecer Sus leyes y mandatos según el Corán. Dios quiere que Sus siervos practiquen la moral del Corán hasta el fin de sus vidas. El secreto que les permite cumplir dichas leyes y mandatos, pase lo que pase, subyace en la paciencia que da la fe. Una persona que conoce el verdadero significado de la paciencia puede comportarse de la manera que Dios desea y rezar sus oraciones puntualmente. Una persona que tiene fe sabe que la sabiduría de Dios está en cualquier parte, que nada ocurre sin su consentimiento y que, detrás de cada suceso, yace un propósito, y todas las incontables cosas buenas que ha creado.”
“En ese caso, uno no debería preocuparse por las cosas que le pasen, sino que siempre debería ser paciente”, dijo Idrees.
El abuelo Uthman sonrió: “Muy cierto, Idrees. Dios es amigo, protector y salvador del creyente. Por tanto, aunque no lo parezca a simple vista, todo lo que nos pasa es por nuestro bien. Por este motivo, para un creyente, tener paciencia no significa estar obligado a seguir una orden de tipo moral; por el contrario, es un acto de adoración que realiza con alegría y gusto. Los creyentes saben que todo lo que les ocurre lo ha hecho Dios y que algo bueno saldrá de ello. Porque saben que Dios ha determinado lo mejor para ellos, se enfrentan a todo lo que les sucede con gran alegría y satisfacción interior. En el Corán, Dios dice:
[Los creyentes son] esos que son pacientes en la adversidad y confían en Su Sustentador. (Sura 29:59 La araña.)
“En ese caso, no se puede agotar la paciencia de un creyente”, exclamó Idrees entusiasmado. “Ahora comprendo lo que dijo la mujer del autobús.”
El abuelo Uthman respondió: “Sí, hijo mío. Los humanos tenemos paciencia porque es un mandato de Dios y nunca debemos colocarnos en una situación en que la perdamos. Durante toda nuestra vida llevaremos a cabo este acto de adoración con gran contento y fervor.”
“Gracias, abuelo”, dijo Idrees. “Ahora comprendo que la paciencia es muy importante y, si Dios lo quiere, ésta puede ser infinita.”

Elementos del salat y observaciones

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El Gran Rey y el muro de hierro