Abu Huraira


Abu Huraira

Su nombre entero era Abdel Rahman Ibn Sajar al Dawsi Al Yamani y fue uno de los compañeros del profeta (saws). Antes de convertirse al Islam se llamaba Abdel Shams (adorador del sol) y al volverse musulmán tomo el nombre de Abdallah o Albdul Rahman.
Fue llamado Abu Huraira (el padre de la gatita) porque mientras cuidaba los rebaños de cabras de su gente, tenía una gatita con él, con la que jugaba.
Cuando llegó a Medina el profeta (saws) se encontraba en la expedición contra Jaibar (7H. 629 d. C.) .
Fue un devoto musulmán y un miembro prominente de Ahl Al suffah (literalmente, los del banco, un grupo de musulmanes dedicados a la devoción, sin otra ocupación , que solían agruparse en un banco en las afueras de la mezquita en Medina).
En un tiempo se ocupó de los asuntos de Medina y luego Umar lo nombró gobernador de Bahrayn.
Murió en Medina en el año 58 H./678 d.C. a los setenta y siete años. No tenía otra ocupación que escuchar las palabras del profeta (saws) . Siempre que este estaba fuera de su casa Abu Huraira permanecía con él y lo escuchaba atentamente. Tenía una extraordinaria memoria y no se olvidaba de nada.
Las tradiciones del profeta (saws) que se narran bajo su autoridad se estiman en 3500.

"El vecino de Abu Hanifa"


Es bien conocido que Abu Hanifa rezaba tahayyud todas las noches, le gustaba rezar y recitar el Quran. Tenía un vecino que era un alcohólico, lo que le llevaba a cantar a pleno pulmón por las noches y recitar poesías obscenas. Obviamente, todo ello molestaba mucho al Imam.

Sin embargo, una noche no escuchó cantar al borracho, lo cual le sorprendió y alarmó. Al día siguiente, fue a enterarse y otros vecinos le comentaron que había sido detenido por escándalo público y encerrado en la cárcel.

Abu Hanifa era el imam y qadi (juez) más respetado de su tiempo. Ello no le impidió dirigirse inmediatamente a la cárcel a visitar a su vecino. Cuando el gobernante se enteró de esta visita, y de que el motivo era la preocupación de Abu Hanifa por su vecino, mandó inmediatamente que le soltaran.

El vecino, asombrado y agradecido, fue a ver a Abu Hanifa para preguntarle por qué hizo aquello. Abu Hanifa le contestó: "Porque tú tienes un derecho sobre mí como vecino que eres, y yo no he sido negligente en mi actitud".

El vecino, escuchando aquello, sintió un profundo arrepentimiento, pidió perdón a Allah, y abrazó el Islam para nunca más soltarlo.

FIN

El viaje de Said

Yahia Ibn Ya´mar


Yahia Ibn Yam´ar, conocido como Abu Sulayman, pertenció a la tribu de Laiz. Fue un famoso seguidor (tabiun) y un profundo conocedor del Corán, los hadices, la ley islamica y la lengua y literatura árabes. Transmitió muchas tradiciones del profeta (saws) recibidas de eminentes compañeros como Uzman Ibn Affan, Ali Ibn Abi Talib, Ammar Ibn Yasir, Abu Dhar Al Gifari, Abu Hurayra y varios otros.
Su mayor logro fue el añadir los puntos diacríticos a la escritura kúfica prevaleciente del Sagrado Corán, lo que permitio distinguir las letras de la misma forma, haciendo su lectura mas facil y evitando errores.
Murió en el 119 o 120 de la Hégira.

Kamal y el caballito de mar

Kamal y su familia fueron a una playa de un lugar turístico. Enfrente de una pequeña tienda, había un acuario que albergaba algunas criaturas interesantes. Kamal se acercó y vio un caballito de mar que nadaba despacio.
“¡Qué pequeño eres!”, dijo Kamal. “Creía que los caballitos de mar eran más grandes.”
“Sí”, respondió el caballito. “Los que nos ven en los libros o en la televisión creen que somos mucho más grandes de lo que en verdad somos. En realidad, medimos de 4 a 30 cm.”
Kamal se fijó en él con más detenimiento: “Tus ojos se mueven en todas direcciones, ¿verdad? Así puedes saber lo que pasa a tu alrededor.”
“Estás en lo cierto”, asintió el caballito de mar. “Dios ha creado nuestras cabezas formando un ángulo recto con nuestros cuerpos. Ninguna otra criatura marina cuenta con esta peculiaridad. Por este motivo, nadamos en posición vertical y sólo podemos mover la cabeza arriba y abajo. En realidad, si existiesen otras criaturas con dicha peculiaridad, tendrían problemas para mover sus cabezas a derecha e izquierda y no se podrían proteger de los peligros que les acechan. Sin embargo, gracias al especial diseño de nuestros cuerpos, nosotros no tenemos problemas.
Dios Todopoderoso ha hecho que nuestros ojos sean independientes uno del otro y que se puedan mover libremente en cualquier dirección, así que podemos ver con facilidad a nuestro alrededor. Por tanto, aunque no podamos mover la cabeza a los lados, somos capaces de verlo todo. Con la enorme variedad de diseños y sorprendentes cualidades con que Dios ha creado a todos los seres vivos, nos muestra su infinita creatividad y sabiduría.”
Kamal pensó en otra pregunta que le gustaría hacer: “Siento curiosidad por una cosa: no tenéis ni aletas ni cola, entonces ¿cómo os movéis arriba y abajo en el agua?”
El caballito de mar respondió: “Contamos con un sistema especial para poder nadar. Tenemos unas vejigas natatorias que dentro llevan una especie de gas. Haciendo los ajustes necesarios en la cantidad de gas, podemos desplazarnos arriba y abajo en el agua. Aunque, si se nos estropeasen, nos hundiríamos hasta el fondo del mar. Dicho de otro modo, si se produjera algún cambio en la cantidad de gas existente en nuestras vedijas, moriríamos. Nuestro Señor ha tenido mucho cuidado en fijar la cantidad adecuada de gas.”
“¡Qué diseño tan maravilloso!”, exclamó Kamal.
“Como puedes comprobar, amiguito”, continuó el caballito de mar, “Dios nos ha dotado a nosotros y a todas las criaturas del universo de características perfectas. Los caballitos de mar somos sólo una de las muchas clases de criaturas que existen bajo el mar, y nuestro diseño es un ejemplo del poder y sabiduría ilimitados de Dios.”
Cuando terminó de hablar con el caballito de mar, Kamal regresó con su madre. El maravilloso diseño de esta minúscula criatura le había hecho asombrarse aún más de la capacidad creadora de Dios.