Mostrando entradas con la etiqueta historias para reflexionar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historias para reflexionar. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de octubre de 2010

El hombre que pidio ayuda

Meditando sobre su pasado cargado de penas, recordaba los días amargos y llenos de aflicción que había pasado, en los que ni siquiera podía asegurar la subsistencia diaria a su esposa e hijos. Y meditaba sobre la manera en que esta corta frase, nada más que una frase, le vino al oído en tres ocasiones, le fortaleció el espíritu y cambió el curso de su existencia, salvándole a él y a su familia de la pobreza y de la miseria que les abrumaba.

Era uno de los compañeros del Profeta (BPDyC) y la pobreza y la indigencia habían hecho presa en él. Sintiéndose desesperado, finalmente, un día decidió, tras haber consultado con su mujer y aconsejado por ésta, ir a exponer su situación al Profeta (BPDyC) y pedirle ayuda económica.

Salió pues con esta intención. Pero no había presentado todavía su petición cuando la siguiente frase le llegó al oído:

“Ayudamos a quienquiera que nos pida ayuda, pero Dios eliminará la necesidad de quien disimule la dificultad y se abstenga de tender la mano ante una criatura”.

Volvió a su casa aquel día sin haber dicho una palabra y se encontró de nuevo cara a cara con la silueta de la pobreza planeando sobre su casa. Al día siguiente, decidido, se dirigió con la misma intención de entrevistarse con el Profeta (BPDyC), de boca de quien escuchó de nuevo la misma frase:

“Ayudamos a quienquiera que nos pida ayuda, pero Dios eliminará la necesidad de quien disimule la dificultad y se abstenga de tender la mano ante una criatura...”.

Volvió a su casa otra vez sin haber manifestado todavía su petición. Viéndose así siempre entre las garras de la pobreza, débil, miserable e impotente, se dirigió por tercera vez y con la misma intención al Profeta (BPDyC), Éste movió de nuevo los labios repitiendo la misma frase en el mismo tono que daba vigor al corazón y certeza al espíritu.

El hombre notó entonces, al escuchar esta frase, certeza en su corazón y sintió que aquello significaba la llave de su problema. Salió andando con un paso más seguro, diciéndose: “No iré jamás en busca de la ayuda y de la asistencia de las criaturas. Me apoyaré en Dios y recurriré a la energía y a las capacidades que han sido depositadas en mi ser. Le pido a Él que me conceda el éxito en aquello que emprenda y me preserve de la necesidad. ¿Qué labor soy capaz de llevar a cabo?” -se preguntó.

Le pareció que por el momento era capaz de ir al bosque y recoger leña como combustible y llevarla a vender. Tomó prestada un hacha y se dirigió al bosque. Recogió leña y la vendió, saboreando el placer del producto de su trabajo. Continuó su trabajo durante los días siguientes hasta que pudo procurarse con el dinero poco a poco, ganado, una bestia de carga, un hacha y otros instrumentos de trabajo. Perseveró así en su labor hasta proveerse de un capital y de esclavos.

Después de esto el Profeta (BPDyC) vino un día y le dijo, con una sonrisa en sus labios:

- ¿No te lo había dicho? Ayudamos a quien quiera que nos lo pida, pero Dios...

Allah Karim, al Akram. Allah es el Generoso, el Más Generoso. Nosotros hemos recibido mucho, muchísimo, pero no siempre sabemos ver la bendición que tenemos. Se nos ha dado esta vida como un "amane" (dejar propiedades, bienes o personas al cuidado de una persona en la que confiamos). Es nuestra obligación cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente, usarlos de la mejor manera posible para poder rendir cuentas en Yaum al Qiam (el Día del Juicio Final). Muchas veces pasamos por momentos difíciles, y decimos "es una prueba, debemos ser pacientes, Allah está con los pacientes". Sí, es una prueba de paciencia, y también una prueba para poner todas nuestras capacidades en marcha e intentar salir airosos de las dificultades. No debemos rendirnos, ni dejarnos llevar. Allah Sobhana ua Ta'ala ayuda a los que se ayudan. Allah nos envía nuestro sustento, pero eso no quiere decir que nos tumbemos a esperar cómo nos cae alimento del cielo, abriendo solamente la boca. Pongamos pues lo máximo de nuestra parte, nuestra fuerza física y nuestra fuerza mental, y salgamos adelante, Inshah Allah.

sábado, 2 de octubre de 2010

Una vez un hombre tuvo un sueño.

Una vez un hombre tuvo un sueño.


Soño' que un leon lo perseguia.
El hombre se subio' a un arbol y se agarro' a una de las ramas.
Miro' hacia abajo y vio' que leon estaba alli, esperando por él.
El hombre entonces dirigio' su mirada hacia el punto en que la rama se unia al tronco del arbol y vio' a dos ratones que se la estaban comiendo. Un raton era negro y el otro era blanco.
La rama caeria al suelo en poco tiempo.

El hombre entonces miro' temeroso de nuevo al suelo y vio' una enorme serpiente negra que se dirigia hacia donde él estaba.
La sepiente abrio' sus fauces justo debajo del hombre, esperando pacientemente a que cayera.

El hombre miro' entonces hacia arriba buscando algo mas a lo que poder agarrarse.
Vio asi una colmena en una rama cercana, y gotas de miel que caian de ella.
El hombre quiso degustar la miel y estirandose saco' la lengua para recoger una de las gotas que caian.
Era de un sabor exquisito.
Quiso degustar otra gota, y haciendo esto se perdio' en la dulzura de la miel.

Asi el hombre se olvido' de los dos ratones comiendose la rama a la que se asia, del leon que lo esperaba abajo y de la serpiente que estaba justo debajo de él.

El hombre desperto' de su sueño y quiso saber el significado de lo que habia soñado.
Se dirigio' a un sabio, el cual le explico' :

El leon que viste en tu sueño es la muerte.
Siempre esta' al acecho y te sigue dondequiera que vas.

Los dos ratones, uno negro y uno blanco, son la noche y el dia.
El negro es la noche y el blanco es el dia.
Se suceden continuamente devorando tu tiempo y acercandote a la muerte.

La serpiente negra con la boca oscura es tu tumba.
Esta ahi, solo esperando que caigas en ella.

La colmena es este mundo y la dulce miel es su belleza.
Probamos un poco de la belleza de este mundo y nos gusta.
Despues probamos otro poco de esa belleza y otro poco.......
y nos perdemos en ella,
olvidandonos del tiempo, de la muerte y de la tumba.

sábado, 19 de junio de 2010

El colador

Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera.
El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle: El objetivo era darse cuenta de que la vida espiritual debe estar presente en todo. Es estar conscientes de ésto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano.
El proceso es como llenar un colador con agua.
El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.
El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración: ¡Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo!
- "Llenar un colador con agua! Eso es lo que ocurre, ¿no?. Al menos para mí. Escucho la jutba, rezo, leo el Quran, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Allah, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo... no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador, por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.
Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisficiera a todos. Algunos pensaron que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria, otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían... buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica, sin ningún éxito.
Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro. El maestro le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.
- Muéstrame cómo llenas un colador con agua. - le dijo el maestro
Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón. El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.
- Con la práctica espiritual sucede lo mismo. - dijo el maestro - Mientras uno permanece de pie en la roca del "yo" e intenta llenarla con cucharadas de conciencia espiritual. No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida espiritual.
- Entonces, ¿cómo se hace? - preguntó la mujer
El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.
- Ahora está lleno de agua, y así permanecerá. - dijo el maestro - Ese es el modo de llenar un colador con agua y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida espiritual en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida espiritual.
El sometimiento total a Allah...